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jueves, 22 de abril de 2021

EL AGUA NO SE ACABA


Escuche ya muchas veces a varias personas (ProGres y zurdos obvio) hablar sobre el tema de la nieve y que gracias al calentamiento global malvado y horroroso el agua se está acabando y que si seguimos así caeremos en el abismo (según el secretario general de la ONU, Antonio Guterres) de un mundo apocalíptico donde los malos y buenos pelearan por el agua y no el petróleo, ante este hecho, explico por qué el agua NUNCA SE ACABARÁ.

Como un prólogo, hace unos días escuche a buen economista, que presentó una realidad interesante pero muy subjetiva desde su punto de análisis, el mostró que hoy en día se transa con ETF’s de agua y también con rendimientos de índices en NASDAQ y muchos asumen claro, que cuando ya se transa el agua es porque se considera un bien muy escaso, pues bien, todo depende del cómo se trate este recurso natural indispensable para la vida.

Para comenzar tenemos que saber una ley muy importante que la aprendimos muchos en el colegio (al menos eso espero) el famoso principio de conservación de la masa o ley de Lavoisier, el cual dicta que “La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.”, entonces no hay ningún elemento en la tierra que desaparezca solo se transforma en otros elementos.

Entonces bajo este precepto el agua NO DESAPARECE, sino se transforma y como muchos de seguro, presentamos un trabajo en alguna feria de ciencias cuando éramos niños, el agua tiene 3 estados: LÍQUIDO, SÓLIDO Y GASEOSO, por ende, el agua no desaparece, no se ACABA, ni se acabará, el menos en unos millones de años.

Más del 70% de la Tierra está cubierta de agua, pero, los ecologistas indican que, menos del 1% puede consumirse como agua potable (yo le doy un 10%), y los temores sobre las sequías y la escasez de agua van en aumento, por eso entra en el mercado especulativo de la bolsa de valores, porque la masa tonta del ser humano es muy temerosa (viven en su círculo de confort y no desean que se mueva o cambie). Pero he aquí por qué están EQUIVOCADOS, la escasez del agua depende de la capacidad y de la forma en que los servicios de agua se ENCARGUEN de tratar y distribuir el agua potable al público.

Actualmente Arabia Saudí, es uno de los países pioneros en desalinización de agua del mar. En este país cuatro de cada cinco litros que se consumen provienen de plantas desalinizadoras. Los siguientes países en la lista son Emiratos Árabes, Libia, Kuwait, Qatar, Estados Unidos, Japón y España.

Dos de las plantas desalinizadoras más grandes del mundo se encuentran en Israel, un país donde los recursos hídricos son escasos, limitados y se sabe desde hace mucho que por la ubicación geológica es un país que tiene escasez de lluvia. Sin embargo, tiene hoteles lujosos con piscinas y fuentes de agua por toda la ciudad, en suma, la empresa que contrataron tiene eficiencia en el tratamiento y suministro


del agua. Esta empresa es  Sadyt y tiene a la desalinizadora más grande del mundo, que es la de Sorek, ubicada cerca de Tel Aviv, en Israel. Se inauguró en el 2013 y tiene una capacidad de tratamiento de agua de 624.000 m³/día. De esta cifra, 540.000 m³/día se utilizan para dar servicio al sistema de distribución de agua de Israel.

Y como este ejemplo, todo gracias a que los países ricos (con PIB muy alto, NO CRECIMIENTO ALTO) pueden proveer esa capacidad y no esperar como en Latinoamérica, que son países pobres en su conjunto, y esperar que el deshielo acumulado llegue a las reservas de agua de la ciudad y esperan que las lluvias sean consecuentes con la cantidad de personas que viven en esa región para volver a nevar las cumbres y que vaya en el mismo aumento con la tasa de crecimiento creo (y este dato es un dato que no toman en cuenta ya que siguen basándose en la misma cantidad de lluvia que tenían hace cien años para determinar la capacidad me parece) pero en suma, siguen dependiendo del nevado cercano a la madre tierra y al Estado para proveerles de este vital suministro, cuando en los países desarrollados la empresa privada tomó cartas en el asunto y dijo aquí se acaba el mito y les vamos a proveer de agua para que estén tranquilos y se dediquen a otra cosa.

Muchos países han recurrido gradualmente al sector privado después de darse cuenta de que la entidad pública (EL ESTADO) no estaba proporcionando la financiación para la innovación necesaria para hacer frente a los crecientes desafíos del mercado, por ejemplo, todo el mercado de Inglaterra está privatizado, mientras que los Gobiernos de países como Francia, España e India siguen gestionando algunos de sus propios suministros de agua con serias deficiencias.

Y como se puede apreciar todo depende de la riqueza de un país y no me refiero al sentido poético de decir riqueza de recursos naturales e hídricos y verdes y toda esa cháchara progre, me refiero a países desarrollados como Singapur, Suiza, Israel o Estados Unidos cuyo PIB es 30, 50 o 100 veces mas grande que el mío (Bolivia, y recalco, no me refiero al referente microscópico del crecimiento del 4.8% porque es otra cosa muy distinta) me refiero a países que tienen una industria muy avanzada y producen bienes de capital en economías de escala.

En mi país Bolivia, en una ciudad llamada Cochabamba se dieron a tiros, muchos años atrás en lo que se denominó “La guerra del agua” y se enfrentaron contra el ejército, debido a una provisión Estatal cuyo debate era entre un proyectito estatal de unos milloncitos frente a otro proyecto estatal de otros milloncitos y mientras tanto la gente pobre (como siempre) es la que paga los platos rotos (escasez de dotación) por la incapacidad del Estado que se cree dueño del monopolio del agua.

Para los ecologistas asustados que creen que el agua se acaba, no se preocupen, el agua volverá, toda esa agua que gastó volverá a ser agua pura, ya sea si vuelve al mar o se evapora o se va para algún lado o se congela ya se irá para el sur o norte, el agua estará ahí no se extinguirá ni se acabará, todo depende de la capacidad privada que nos brinda el capitalismo, el cual tiene la tecnología para poder dotar sin contratiempos el preciado elemento, mientras tanto en países que son de línea de izquierda o de centro que dependemos del estado o de líderes que con corazón tierno, puro e incorruptible solucionarán dizque el problema del agua porque  acusan al capitalismo de ser salvaje y malo, entonces,  cuando el capitalismo retroceda y pida perdón ellos saldrán airosos y dirán “gracias a mí, hay agua en este país” (soy sarcástico por si acaso) y peor aún, pensamos que la forma más práctica es prohibir el consumo del agua, no lavar no regar, no jugar con agua NO bañarse seguido, NO tener piscinas, NO hacer saunas, NO, NO ,NO a todo, y seguir dependiendo del estado y de que algún día el Capitán Naturaleza será ministro de Aguas y servicios alcantarillados o alguna cartera ridícula como esas y se solucionará el problema, mientras sigamos pensando eso pues, a sacar las ollas cuando llueva o esperar un aguacero listos con el jabón y la toalla. Una pena realmente.

martes, 23 de marzo de 2021

23 DE MARZO – YA EN 1904 EXISTIA EL ZURDISMO




Antes de los grupos o asociaciones políticas declaradas de izquierda, el izquierdismo está presente en la idiosincrasia latinoamericana. Antes de pasar al tema marítimo pongo un ejemplo, desde tiempos inmemorables existen personas que tienen ojo para los negocios; a mediados del siglo XVIII (1750 aprox.) el 
uso del petróleo para la vida cotidiana era casi nulo, había algunos comerciantes que se animaban y comerciaban con este producto porque se usaba como combustible en el campo (fogatas) o para impermeabilizar barcos, negocio muy poco rentable al parecer, pero el ser humano siempre con ese espíritu emprendedor se las ingeniaba para comercializarlo, ya en 1859 el coronel Edwin L. Drake perforó el primer pozo petrolero del mundo, no era muy profundo solo necesito 21 metros para encontrar este oro negro, pero lo que mas lo incentivo a iniciar ese negocio, a invertir su capital, es que pudo separar un componente del petróleo, el kerosene, este reemplazó al aceite de ballena que tanto costaba encontrar y producir, ya que este aceite se usaba en los mecheros que daban luz a calles y casas, Drake encontró una forma de separar el kerosene y fue mucho mas barato el adquirirlo mas duradero y por supuesto mucho mas fácil de dotar, lo que hizo que la caza de ballenas para el aceite disminuyera a 0 con los años para alumbrar los faroles de aceite, tiempo después hasta 1895, con la aparición de los primeros automóviles, es que se necesitó la gasolina, ese nuevo combustible que en los años posteriores se consumiría en grandes cantidades y que no necesitó del Estado para generar riqueza en muchos países, salvo Venezuela y algún otro país en la actualidad, que las empresas petroleras son estatales, es entonces, que la visión y el mercado hacen que el mundo genere desarrollo y es el comercio el canal para esto.

La guerra del Pacifico entre Bolivia y Chile

Volviendo al tema del mar, EL ESTADO ES UN ENTE QUE NO SABE DE COMERCIO NI MUCHO MENOS SABE COMERCIAR NI A DONDE APUNTAN LOS MERCADOS, bajo esta premisa el guano y posteriormente el salitre, eran productos que no tenían demanda en un principio, por ende el vicioso ESTADO no les echaba mano ni se relamía la lengua por monopolizarlo, porque obvio no sabe de mercados solo quiere succionar y beneficiarse con el menor esfuerzo posible, entonces empresarios arriesgados que saben de negocios y un mundo que avanzaba hacia la era de la industrialización como era Europa en 1850 donde el salitre ya empezaba a usarse de manera industrial lo que ocasionó que la demanda se dispare, el ESTADO  es incapaz de darse cuenta de este tipo de oportunidades y son las personas emprendedoras las que arriesgan muchas veces TODO para llegar al éxito, es por eso que a mediados del siglo XVIII empresarios invierten en el territorio de Atacama Antofagasta y Arica y muchos otros lugares salitreros porque ven un mercado potencial en la exportación de guano, en un principio el ESTADO no le toma importancia porque eran producciones menores pero con el tiempo estas empezaron a incrementarse gracias al mercado, OFERTA Y DEMANDA, cuando se demanda un bien de tal manera que sobrepasas el punto de equilibrio con la oferta el precio sube, y es en esta coyuntura que los precios del salitre subieron, cabe aclarar que los empresarios pagaban ya un impuesto que para entonces era una tasa relativamente compensada, es decir pagaban al estado lo que correspondía y en el cual podían obtener ganancia, es más, este comercio generó un incremento de la actividad económica en el sector y por supuesto creaba empleo.

Los famosos impuestos del Estado


En la década de los setenta (1870), la industria se expandió enormemente, al punto que en 1870 se exportaron por el puerto de Iquique alrededor de 2.500.000 quintales de salitre. Es importante señalar que la nacionalidad de quienes eran los productores del salitre fue principalmente del Perú, según lo señalaba Bllinghurst[1], quien para el lapso de 1874 – 1878 calculó una producción de 16.363,000 quintales en varios puertos Bolivianos en ese entonces; pero, como siempre, el ESTADO vio que los inversores empezaban a ganar mucho dinero, no reparó en la forma de echar mano a ese dinero que venía en grandes cantidades y el cual no podía disfrutar de esa riqueza, coartando de que la iniciativa privada rinda frutos querían gozar de la riqueza sin esfuerzo a nombre de reivindicación de la soberanía, es decir, querían que esa ganancia generada con esfuerzo y sacrificio ingrese a sus arcas, es por eso que se promulgan una serie de leyes y reglamentos que POCO A POCO empiezan a perjudicar el comercio ya que el comercio no acepta retrasos, trámites engorrosos (burocracia), corrupción, negociados, encarecimiento, el mercado es simple, requiere el producto YA! y que sea accesible. Ante esta creciente actividad económica se aplica un fuerte impuesto a los productos y con el tiempo concluye con una nacionalización de las empresas salitreras (quitar, robar a lo privado para pasar en manos del estado, lo ya trabajado) que hace que todo ese buen funcionamiento comercial se rompa, se fracture, terminando en una guerra


[1] Los capitales salitreros de Tarapacá / Guillermo E. Billinghurst. Santiago de Chile